Título
original: The Slow Regard of Silent Things
Saga:
No
Autor:
Patrick Rothfuss
Ilustrador: Marc Simonetti
Traductor:
Gemma Ortega
Editorial:
Plaza & Janés
Páginas:
160
Precio:
12,90 €
Sipnosis: La Universidad, el bastión del conocimiento, atrae a las mentes más brillantes, que acuden para aprender los misterios de ciencias como la artificería y la alquimia. Sin embargo, bajo esos edificios y sus concurridas aulas existe un mundo en penumbra, cuya existencia sólo unos pocos conocen. En ese laberinto de túneles antiguos, de salas y habitaciones abandonadas, de escaleras serpenteantes y pasillos semiderruidos vive Auri. Tiempo atrás fue alumna de la Universidad. Ahora cuida de la Subrealidad, para ella un lugar acogedor, maravilloso, en el que podría pasarse la eternidad mirando. Ha aprendido que hay otros misterios que no conviene remover; es mejor dejarlos en paz y a salvo. Ya no se deja engañar por la lógica en la que tanto confían en lo alto: ella sabe reconocer los sutiles peligros y los nombres olvidados que se ocultan bajo la superficie de las cosas.
Este es un libro que tenía
tantas ganas de leer que, cuando por fin me lo regaló cierta personita, casi me
echo a llorar. Si algo debéis saber de mí es que
Patrick Rothfuss es mi autor favorito con diferencia, me encanta su forma de
narrar y lo bien que caracteriza a sus protagonistas. Ningún personaje de su obra es igual a otro, todos tienen
personalidades muy concretas, por lo que podemos fácilmente ver en ellos
pequeños trocitos de nosotros, pues sus emociones, odios y deseos
pueden ser muy parecidos a los nuestros. Si bien, tenéis que tener en cuenta la
nota inicial del autor, con la cual estoy totalmente de acuerdo:
En este libro, P. R. nos cuenta cómo es Auri, sin excavar
en su pasado, tan solo mostrándonos una semana cualquiera de su vida en la
Subrealidad.
Todos los que hayáis leído el Nombre del Viento
y el Temor de un
hombre sabio, sabéis cuán especial es: un
personaje roto pero a la vez muy fuerte, ya que a pesar de todas las
cosas malas que le han ocurrido en su vida, sigue adelante. No se rinde,
todavía es capaz de ver lo bueno, arreglar lo malo y mantenerse viva. Es
agradecida con el mundo que le rodea, y conoce la naturaleza de las cosas, lo
que la hace tan especial y a veces muy feliz. No obstante, en ocasiones,
piensa que solo ella puede arreglar el mundo. Siente que es la única persona
que cuida de lo que el universo le concede, y por ello se ve como un ser
insignificante, incapaz de arreglar todo lo que se estropea.
Y como el mismo Rothfuss
afirma en su nota final, “esta no es una historia corriente”, puesto que carece
de acción, pero ello no ha supuesto un problema para mí: ME HA ENCANTADO.
“Esta historia es para todas las personas un poco dañadas que hay ahí fuera”. Rothfuss, 2014
Creo que en este escrito, lo
que Patrick nos enseña, a través de la voz de Auri, es que hay que agradecer lo que el universo nos da,
cuidarlo, aceptarlo, pues eso es lo que nos ha tocado y no hay más. E incluso,
aunque hayamos sufrido tanto y pensemos que nuestro mundo se nos cae a trozos,
siempre se puede sacar algo bueno de él, y ser felices con lo que tenemos.
Auri recorrió Rúbrica a toda prisa, torció dos veces a la izquierda y dos veces a la derecha con el fin de lograr cierto equilibrio, asegurándose de no seguir el trazado de ninguna tubería demasiado tiempo para no ofender a las demás.
No obstante, hay una
cosa que no me ha gustado del todo, y que no me ha dejado tener ese momento
pensativo al acabarlo, pues a mí me gusta pensar tras terminar un libro, e
imaginarme qué sucedería después.
Mi
pega es la nota final: pienso que la historia no necesita ninguna justificación
de por qué ha sido escrita, publicada o lo que sea. La historia es como es, es
perfecta, auténtica tal cual, y no me ha agradado en absoluto el hecho de que
el propio autor necesite justificarse, en el propio libro, a sus
lectores, por haber escrito esto. Parece como si se arrepintiera de ello y
dijese: perdonad
por haber escrito una historia rara y no es lo que esperáis, sé que no es
normal… Patrick, cariño mío, a quien no le guste esta historia, que le den
por saco, como dice tu amiga Vi. Pero no es necesario que eches por tierra tu
propia obra, por no cumplir el estereotipo de historia.
Otra cosa sería que un
entrevistador le preguntase que por qué le dio por escribirlo, entonces
entiendo que le envíe esta nota. O que la publique en su página web, también me
parece bien. Pero aquí no.
Así que si os animáis a leer
este libro, por favor, a aquellas personas que les guste, como a mí, quedarse
un ratito mirando al infinito después de leer un libro, no leáis la nota final.
Leedla al día siguiente, pero en ese momento, no.

Sin embargo, a mí me
fascinan las personas un poco rotas, un poco extrañas, un poco locas; un poco
obsesivas, de manías raras... ¡Me encantan
las personas de manías raras!, como esas que tienen que cerrar la
llave de la puerta siete veces y aún así no se quedan tranquilas, porque
piensan que no la han cerrado del todo. Son personas especiales. Creo que todos tenemos un poquito de eso.
Si
este tipo de personas no te llaman la atención, quizás este no sea tu libro,
pues es extraño, raro y diferente.
¿Qué os ha parecido esta historia?
¡Espero vuestros
comentarios con ilusión!